El anuncio de un incremento salarial para trabajadores del Senado abrió tensiones dentro del oficialismo y contrastó con el llamado del presidente Javier Milei a profundizar el ajuste del gasto público. La medida fue impulsada por la vicepresidenta Victoria Villarruel, mientras que en Diputados se desmarcaron de su aplicación.
La decisión se conoció a través de un correo enviado a directores, directores generales y autoridades de la Cámara alta, firmado por la directora General de Recursos Humanos, Alejandra Figini. Allí se informó la creación de un adicional por módulos para las categorías 7 a 1 del escalafón, en el marco de un proceso de “ordenamiento y recomposición” salarial.
Según se explicó, el objetivo es corregir el aplanamiento de la escala de sueldos registrado en los últimos años, producto del impacto de adicionales que beneficiaron proporcionalmente más a las categorías inferiores.
El alcance de la medida incluye a más de 2500 trabajadores del Senado, con salarios brutos que van desde $1.336.931 hasta $2.698.531,35. El incremento supera los $923.000 en las categorías más altas, mientras que en los niveles inferiores ronda los $34.000. La disposición no impacta en las dietas de los senadores, consignó el diario "Ámbito".
La decisión generó diferencias con la Cámara de Diputados, donde el titular del cuerpo, Martín Menem, optó por no avanzar en una medida similar. Desde ese ámbito señalaron que se mantienen alineados con los criterios del Ministerio de Economía y cuestionaron la distribución del aumento, al considerar que favorece en mayor proporción a los niveles más altos.
El antecedente inmediato en Diputados también había generado malestar. Tras un acuerdo paritario del 12,5%, se otorgaron adicionales para mandos medios, lo que provocó reclamos de los trabajadores no alcanzados por ese beneficio.
En paralelo, los empleados legislativos advierten sobre la pérdida de poder adquisitivo. Según indicaron, mientras la inflación acumulada desde diciembre de 2023 alcanza el 293,25%, los salarios registraron un incremento del 116,8%, lo que implica un deterioro significativo en términos reales.